Es conveniente a la hora de realizar animaciones tener en cuenta algunas ideas básicas que deberemos tratar de cumplir siempre que nos sea posible.
Debe presentarse el libro: título, autor, ilustrador, traductor, editorial…
Adaptando la información a la edad del niño.
Después de la lectura del libro debe haber una puesta en común donde los niños expresen lo que más les ha gustado del libro de forma espontánea, sin que el animador trate de que descubran lo que él ve en el libro.
Las animaciones necesitan continuidad, no deben convertirse en algo aislado.
Las animaciones serán más efectivas si se comienza a realizar en los primeros niveles y se siguen realizando a lo largo de toda la Primaria.
La animación a la lectura debe ser activa: el niño escucha, lee, juega, observa, se mueve…
La animación debe ser voluntaria: el niño debe querer participar. Nunca debe convertirse en una actividad más de clase, es algo distinto que tiene que ver más con la diversión y el juego.
La animación debe ser participativa: el niño debe ser protagonista. El animador vigilará que todos intervengan, teniendo especial cuidado en la participación de los niños más retraídos.
La animación no es competitiva: no se trata de ganar o perder, no hay notas ni calificaciones. El animador alabará los aciertos, pero quitará importancia a las equivocaciones. Procurará invitar a los niños a ayudar a los compañeros que no sepan.
El conveniente que los libros elegidos para hacer animaciones tengan un nivel de lectura ligeramente inferior al de los participantes, con el fin de que todos los niños se sientan capaces de leer el libro
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